lunes, 28 de julio de 2008

La Primera Ciudad.

En el inicio de todo Sólo existía Caín; quien [sacrificó] a su hermano Desbordado por el amor. Caín, quien fue exiliado; Caín, quien fue maldito Con la inmortalidad; Caín, quien fue maldito Con el ansia por la sangre. Es de Caín de quien venimos, El Sire de nuestro Sire.

Durante toda una era Vivió en [la tierra de Nod], En soledad y sufrimiento Durante un eón estuvo solo, Pero la memoria cambiante Ahogó su tristeza. Y así regresó Al mundo de los mortales, Al mundo que su hermano [Seth, trigénito de Eva,] Y [los hijos de Seth] Habían creado. Retornó y fue bienvenido, [Pues nadie podía lastimarle Debido a la Marca Que le fue impuesta]. La gente vio su poder, Y lo adoraron.

[Creció en poder, Y su poder era fuerte, Sus métodos para hacerse Respetar y obedecer Eran grandes]. Y los Hijos de Seth Lo nombraron Rey De su gran Ciudad, La Primera Ciudad. Pero Caín estaba solo en su Poder. En su interior germinó La semilla de la soledad, Y creció una oscura flor. Vio dentro de su sangre Potencia de fertilidad. Invocando demonios Y escuchando con atención La sabiduría susurrada, Aprendió a crear A sus propios hijos. Llegó a conocer su poder, Y, al conocerlo, Decidió Abrazar Alguien próximo a él. Y Ariel, temible Ariel, Se mostró a Caín Esa misma noche, Y le dijo: "Caín, aunque poderoso y marcado por Dios, Sabe esto: Que todo Chiquillo tuyo Portará tu maldición, Que cualquiera de tu Progenie Caminará para siempre Por la Tierra de Nod, Temerá llama y sol, Beberá sólo sangre Comerá sólo cenizas.

Y desde cuando lleven consigo La celosa semilla Que su padre puso en ellos, Conspirarán y lucharán Entre ellos unos con otros. No condenes aquellos De entre los nietos de Adán Que anden en la rectitud.¡Caín! ¡Contén tu terrible Abrazo!" Sin embargo, Caín supo Qué debía hacer; y un joven, Llamado Enosh, el más querido De la estirpe de Seth, pidió Ser Hijo del Padre oscuro. Y aunque Caín era consciente De las palabras de Ariel, Tomó a Enosh; lo arropó En el oscuro Abrazo. Y así fue como sucedió Que Caín engendró a Enoch, Y haciéndolo llamó Enoch A la Primera Ciudad.

Y ocurrió que Enoch Pidió un hermano, una hermana, Y Caín, Padre indulgente, Se los dio a Enoch, y sus nombres Fueron Zillah, cuya sangre Era la escogida de Caín, E Irad, cuya fuerza Sirvió el brazo de Caín. Y estos Vástagos de Caín Aprendieron cómo crear Su propia Progenie, Y Abrazaron, sin pensarlo, A más de la gente de Seth. Y entonces el sabio Caín Dijo a sus descendientes: "Un final para este crimen. No deberá haber más". Y, como su palabra Era la ley, Su Progenie obedeció. La ciudad perduró eras, Y se convirtió en el centro De un poderoso Imperio. Caín se relacionó Con aquellos distintos a él. Los [hijos de Seth] Lo conocían, Y él, a su vez, Conocíalos a ellos. Pero el mundo se oscureció.

Los hijos de Caín Vagaban acá y acullá, Saciando su perversidad. Y Caín ardió de cólera Cuando sus hijos lucharon. Descubrió mentiras Cada vez que se insultaban. Conoció la tristeza Cuando los vio abusar [De los hijos de Seth]. Caín leyó las señales En el cielo crepuscular, Pero a nadie dijo nada. Entonces llegó el Diluvio, Una gran inundación Que purificó el mundo. La Ciudad pereció, Con ella los hijos de Seth. Otra vez, Caín cayó En gran melancolía, Y huyó a la soledad. Nos abandonó, a nosotros, A su progenie, A nuestro propio destino. Pudimos encontrarlo, Después de mucho buscar, Enterrado en la tierra, Pero nos ordenó Que nos fuéramos, diciendo Que el Diluvio fue un castigo, Por haber regresado Al mundo de los vivos Y por haber quebrantado La verdadera ley. Nos pidió que nos fuéramos Para así poder dormir. Y así volvimos solos Para emprender la búsqueda De los hijos de Noé. Y a ellos anunciamos Que éramos los nuevos señores. Cada uno creó Progenie Para poder ensalzar La gloria de Caín, Pero no poseíamos Ni su sabiduría Ni su autocontrol.

Se alzó una gran guerra, Los Antiguos enfrentados Contra su Progenie, Tal como dijo Ariel, Y la Progenie asesinó A sus padres. Se alzaron empuñando Fuego y madera, Espadas y garras Para destruir aquellos Que los habían creado. Los rebeldes edificaron Una ciudad nueva. Lejos del caído Imperio, Reunieron los Trece clanes, Dispersados por la Gran Guerra, Y los llevaron todos juntos. Llevaron al Clan Monárquico, Al Clan de la Bestia, Al Clan de la Luna, Al Clan de los Ocultos, Al Clan Vagabundo, Al Clan de la Rosa, Al Clan de la Noche. Al Clan de los Escultores, Al Clan de la Serpiente, Al Clan de la Muerte, Al Clan de los Sanadores, Al Clan de los Cazadores, Y al Clan Erudito.

Construyeron una ciudad De renombrada belleza, Y la gente los adoraba, Como si fueran dioses. Crearon su propia Progenie, La Cuarta Generación. Pero temían la Jyhad, La Profecía de Ariel, Y a estos nuevos Chiquillos Les era prohibido engendrar A otros de su raza. Este poder se guardaron Los Antiguos para sí. Cuando un Chiquillo era creado, Se lo cazaba hasta matarlo, Y a su sire con él. Aunque Caín estaba lejos, Podíamos percibir Cómo nos vigilaba, Y sabíamos que era él Quien marcó las pautas De nuestros movimientos Y de nuestros destinos. Él maldijo a [Malkav] Cuando difamó su imagen, Y lo condenó a la locura, Para siempre jamás. Cuando [Absimiliard] dio Rienda suelta a sus placeres Con sus propios Chiquillos, Caín posó su mano Sobre [Absimiliard], Y le dijo que siempre Vestiría su maldad, Y quebró su imagen. Nos maldijo a todos, Por haber matado La prima parte de sus Hijos, La Segunda Generación, Pues los habíamos cazado, Uno a uno, Zillah la Bella, Irad el Fuerte y EnochEl Primer Señor. Los lloramos a todos, Pues éramos todos iguales, Todos descendientes De los hijos de Caín.

Aunque esta ciudad Era tan grandiosa Como aquella de Caín, Esta también envejeció. Como hace todo ser vivo, Lentamente empezó a morir. Los dioses, al principio, No vieron la verdad, Y cuando se dieron cuenta Ya era muy tarde. Pues, como dijo Ariel, De la semilla del Mal Floreció una rosa De color rojo sangre, Y [Troile], El Chiquillo Del Chiquillo de su Chiquillo Se alzó, y asesinó A su madre, Brujah. Y comió de su carne. La guerra sacudió Los cimientos de la ciudad, Y nada volvería a ser Lo que había sido. Los Trece vieron su ciudad Destruida; y, su poder, Extinto. Tuvieron que huir, Su Progenie junto a ellos. Pero muchos murieron, Pues habían crecido débiles. Sin su autoridad, Todos pudieron crear Su propia Progenie, Y, muy pronto, Hubo muchos Vástagos Que regían la Tierra. Pero no podía durar.Pasó el tiempo, Y hubo demasiados Vástagos, Y la guerra estalló Como antes estallara, Los Antiguos, ocultos, Habían aprendido lo que era la cautela, Pero sus Chiquillos Habían fundado Ciudades y Progenies, Y fueron ahora ellos Los que murieron en batalla. Fue tan grande la guerra Que no sobrevivió Ninguno de esa Generación. Olas de carne mortal Cruzaron continentes Para aplastar y quemar Ciudades de Vástagos. Los mortales creyeron Que luchaban sus guerras. Pero fue por nosotros Que derramaron su sangre. Cuando acabo la guerra, Todos los Vástagos Se escondieron de los otros, Y de los humanos Que vivían alrededor.

Escondidos permanecemos hoy, Pues la Jyhad aún continúa. Y nadie predecirá Cuándo se alzará Caín De su sueño en la tierra, Y reclamará La ciudad de Gehenna, La Última Ciudad, La Ciudad del Juicio. La Jyhad aún continúa.

1 comentario:

LA VAMPIREZA dijo...

Adorable criatura tus escritos me han encantado, espero pronto seguir deleitandome con ellos, me hago oficialmente tu seguidora y te espero pronto por mi morada saludos desde las llamas del infierno